Ayer, en el marco de Consejo de curso, se leyó este comunicado junto a los estudiantes. Nace a raíz del incidente ocurrido en Calama, que afectó a una comunidad escolar y nos recuerda la importancia de velar por la seguridad y el bienestar de todos. Como establecimiento reafirmamos nuestro compromiso con la protección, el acompañamiento emocional y la prevención.
Invitamos a la comunidad a estar unida, responsable y atenta.
Declaración Comunidad Educativa Liceo Enrique Molina Garmendia
Como comunidad educativa del Liceo Enrique Molina Garmendia, expresamos nuestro más profundo pesar por el fallecimiento de la inspectora María Victoria Reyes, del Instituto Obispo Silva Lezaeta, ocurrido en la ciudad de Calama, en medio de un grave episodio de violencia al interior del establecimiento que dejó además a estudiantes y funcionarios heridos. Estos hechos nos conmueven profundamente y nos interpelan como sociedad, enlutan no solo a su familia y seres queridos, sino también a todo el sistema educativo del país.
Como establecimiento, expresamos nuestra sincera solidaridad y acompañamiento a la comunidad educativa afectada, y reafirmamos nuestro compromiso permanente con la promoción de espacios escolares seguros, respetuosos y centrados en el bienestar integral. En este sentido, nuestro Liceo desarrolla un trabajo sistemático y preventivo a través de equipos multidisciplinarios, orientado al acompañamiento de los estudiantes, al fortalecimiento de habilidades socioemocionales y a la resolución pacífica de los conflictos, lo que se ha traducido en un clima escolar construido día a día sobre la base del cuidado, la confianza y el respeto mutuo.
Sin embargo, estos hechos nos invitan a profundizar la reflexión sobre nuestras formas de relacionarnos, de enfrentar los conflictos y de canalizar las emociones, reforzando la responsabilidad colectiva en la construcción de comunidades educativas sanas y protectoras. Reafirmamos así el valor del trabajo de los equipos educativos, especialmente de quienes cumplen funciones vinculadas a la convivencia y el cuidado, cuyo compromiso resulta esencial para el desarrollo de comunidades escolares seguras, humanas y solidarias.
Que el recuerdo de su entrega y servicio nos impulse a seguir fortaleciendo espacios educativos donde el respeto y el cuidado del otro sean principios irrenunciables.

